Sin límite de espacio para la creatividad.

A medida que la población en las grandes y pequeñas ciudades va en aumento, los arquitectos deben repensar una nueva forma de ayudar y ofrecer a los residentes lugares cómodos con luz, aire y vistas a través del paisaje urbano en expansión.

Actualmente, Londres está construyendo más rascacielos que cualquier otra ciudad en Europa. Sin embargo, es importante recordar que las torres residenciales ya no solo son altas, sino que arquitectos y planificadores ahora se dan a la tarea de construir entornos mixtos; tal es el caso de The Stratford −construido por Skidmore, Owings & Merrill (SOM)− en Manhattan Loft Gardens, que cuenta con 248 residencias, jardines comunitarios en la azotea, un hotel, e increíbles vistas panorámicas del Parque Olímpico de la ciudad.

Las torres residenciales también se están levantando y diversificando en Estocolmo, capital de Suecia, que es tradicionalmente una ciudad de mediana altura. Aquí, OMA −firma holandesa presidida por Rem Koolhaas− diseñó Norra Tornen, un par de rascacielos residenciales que actúan como una entrada simbólica al centro de la ciudad. Para su edificación, los arquitectos optaron por un diseño que permite el uso de métodos de construcción prefabricados para garantizar un edificio de alto estándar.

En Estados Unidos, se levanta la torre residencial NEMA Chicago de Rafael Viñoly Architects con aparamentos de dos a cuatro habitaciones, terrazas y espacios comerciales en las primeras plantas del edificio. Las largas ventanas de piso a techo garantizan vistas ininterrumpidas del lago Michigan y el Grant Park.

Recientemente se ha visto un crecimiento exponencial en la construcción de torres residenciales incluso en ciudades más pequeñas. Tal es el caso de Belvedere, completado en 2018 por René van Zuuk Architects en los Países Bajos. Su forma inusual y asimétrica se debe a una serie de limitaciones de terreno y políticas que no permitieron una altura mayor de 11 pisos.

 

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